POR QUÉ SUFRO

Descubre el verdadero problema en el mundo. La pregunta no es por qué le pasan cosas malas a la gente buena... 

Si preguntaran, ¿Cuál es el problema de la humanidad? Bíblicamente sería muy fácil responder. La respuesta es claramente nuestro pecado, el pecado.

La Biblia muestra la historia del hombre en Génesis 3, cayendo en un estado de pecado y rebelión constante en contra de Dios. No podremos entender la belleza del evangelio, sino entendemos la gravedad del pecado.

¿Qué es el pecado?

Existen varias definiciones, sin embargo, de las más aceptadas por teólogos alrededor del mundo es que el pecado es "Cualquier fracaso en conformarnos a la ley moral de Dios en acción, actitud o naturaleza". El pecado incluye no solo actos individuales, como matar o robar, sino también las actitudes que son contrarias a las actitudes que Dios requiere de nosotros. Desde los 10 mandamientos, y a lo largo de toda la Biblia podemos ver que Dios apela siempre en relación al pecado a acciones tanto como a actitudes (Éxodo 20, Mateo 5:22;28, Gálatas 5:20).

Pablo busca demostrar el estado pecaminoso universal de los hombres él apeló a la ley de Dios, ya sea la ley escrita entregada a los Judíos (Rom. 2:17-29) o la no escrita, que opera en la consciencia de los gentiles y que está escrita en sus corazones (Rom. 2:15).

Cuando definimos el pecado como un fracaso a conformarnos a la ley moral de Dios, estamos diciendo que el pecado es más que simplemente doloroso y destructivo. En el universo creado por Dios, el pecado no debería de existir. El pecado se opone a todo lo que es bueno en la naturaleza y el carácter de Dios. Dios se deleita en si mismo y en todo lo que Él es, por ende, Dios odia eternamente el pecado. En esencia, el pecado es una contradicción de la excelencia de su carácter moral que contradice su santidad.

El origen del pecado

Primero debemos afirmar que Dios no es el culpable del pecado. Fue el hombre quien pecó y fueron los ángeles quienes pecaron, pero en ambos casos lo hicieron voluntariamente. El culpar a Dios del pecado en el mundo sería blasfemia en contra del carácter de Dios (Deu. 32:4). Al mismo tiempo nos debemos guardar de cometer el error opuesto creyendo que existe un eterno poder maligno en el universo similar o igual en poder a Dios. La creencia de que existen dos poderes iguales, opuestos y complementarios, uno bueno y uno malo, es llamada "dualismo" o "yin y yang".

Tampoco debemos creer que el pecado tomó a Dios por sorpresa, o lo retó o venció su omnipotencia y su poder providencial sobre el universo. Por lo tanto, aunque nunca debemos suponer que Dios mismo pecó o es culpable del pecado, debemos de afirmar que el Dios que "... hace todas las cosas según el designio de su voluntad" (Efe. 1:11) y "... hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?" (Dan. 4:35), en su soberana voluntad, permitió que el pecado entrara en el mundo, aunque él no se deleita en el.

Aun antes de la desobediencia de Adán y Eva, el pecado estaba presente en el mundo angelical con la caída de Satanás y sus demonios. Sin embargo, en lo que respecta a la raza humana, el primero pecado fue el de Adán y Eva en el Jardín del Edén (Gen. 3:1-19). Su desobediencia al comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal es en muchas maneras típica del pecado en general.

  • Su pecado atacó la base de su conocimiento, ya que les dio una diferente respuesta a la pregunta "¿Qué es verdad?"
  • Su pecado atacó la base de su estándar moral, ya que les dio una respuesta diferente a la pregunta "¿Qué es correcto?"
  • Su pecado atacó la base de su identidad, ya que les dio una respuesta diferente a la pregunta "¿Quién soy?"
  • Su pecado fue irracional, ya que desde ningún punto de vista tenía sentido rebelarse ante la voluntad de Dios.

Al entender lo grave del problema, podremos apreciar la belleza de la solución, el evangelio.