¿POR QUÉ JESÚS?

Jesús es la razón de todo. Descubre quién es y por qué es tan importante la cruz.

Jesucristo

el salvador de la humanidad

"Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. 17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: 18 El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; 19 A predicar el año agradable del Señor. 20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros." Lucas 4:16-21

Jesús afirmó ser Dios. Pensemos en eso por un momento y cuestionémonos, ¿cómo cambiaría mi vida si eso es cierto? ¿Qué implicaciones tendría? ¿Cómo sabemos si el realmente es Dios?

Existen muchas personas y organizaciones, que afirman que todo lo que se relata en la Biblia sobre Jesús, es simplemente mitos y fueron el resultado de escritores que copiaron historias de la mitología pagana, tales como las historias de Osiris, Dionisio, Adonis, Atis, y Mitra. También existen personas que no importa si creemos en Buda, Mohamed, u otros profetas, igual nos llevaran a Dios, no importando el camino.

Imagínense el presenciar un velorio, y al otro día, ven al muerto caminando por la calle, platicando y comiendo. Esto fue lo que pasó con los discípulos, familia, amigos y conocidos de Jesús. Después de su muerte, a los tres días, él estaba caminando, platicando, comiendo y compartiendo con las personas. Esto era lo que él había prometido. Él había prometido que resucitaría.

La gran diferencia entre Jesús y otros profetas o dioses, es precisamente esa, la doctrina de la resurrección es la que lo hace total y absolutamente Dios, y el único camino hacia Dios.

La doctrina de la resurrección de todos los hombres, así como la resurrección de Cristo, se enseña en el Antiguo Testamento. La doctrina aparece tan tempranamente como en el tiempo de Job, probablemente un contemporáneo de Abraham, y se expresa en su declaración de fe en Job 19:25-27:

Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí.

Aquí Job afirma no solamente su propia resurrección personal, sino la verdad de que su Redentor ya vive y más tarde estará sobre la tierra. Que todos los hombres serán al fin resucitados se enseña en Juan 5:28-29 y en Apocalipsis 20:4-6, 12-13.

Regresemos a imaginar la escena donde las personas vieron a Jesús después de haber resucitado. Probablemente más de alguno no podía creerlo, y tuvieron que mostrarle que toda la Biblia apunta a esta persona y a este evento. Que el propósito de Dios al momento de la creación era la glorificación del nombre de Jesús, bajo el cual deberá doblarse toda rodilla.

Es por esto, que afirmamos que todo se trata de Jesús. Porque no hay otro nombre dado a los hombres, mediante el cual podamos ser salvos, sólo el nombre de Jesús. Es sobre este nombre, que nos movemos, que somos y que actuamos. No se trata de nadie más, sino sólo de nuestro salvador, Jesús.